¿Rebeldía o encanto? ¿Fachadas de colores o de piedra? ¿Arte urbano o arquitectura georgiana? ¿La trasnochadora y alternativa Bristol o la sosegada y novelesca Bath? En el suroeste de Inglaterra, el río Avon une estas dos ciudades físicamente cercanas pero tan particulares y diferentes entre sí, que es inevitable visitarlas y no detenerse en sus contrastes.